El estadio
sensorio-motriz (0-2 años)
Es un periodo
fundamental en el desarrollo de la inteligencia, pues el niño pasa
de creer que el mundo termina en su propio cuerpo a descubrir que hay
un mundo fuera de él y a construir un lenguaje. El niño llega
equipado al mundo con una serie de sentidos y reflejos que le
permiten sobrevivir, tales como llorar y mamar. Pero poco a poco esos
instintos se convierten en una manera de comprender el mundo e
interactuar con él; por eso el niño se lo lleva todo a la boca.
Las operaciones
pre-operativas (2-7 años)
El hecho dominante en
esta etapa es la aparición del lenguaje, lo que provoca los
siguientes cambios: intercomunicación con los demás, inicio del
pensamiento.Pero
éste no nace de golpe, sino que es un largo proceso que dura desde
los dos años hasta el final de la etapa.
Al principio, el
pensamiento del niño es egocéntrico, todo gira a su alrededor. Cree
que las cosas están hechas y pensadas para que él las utilice.

En esta etapa el niño
todavía no tiene razonamiento lógico, pero lo suple con una gran
intuición. Por ejemplo: si le enseñamos a un niño una hilera de
fichas de color y al lado le mostramos otro montón de fichas, y le
pedimos que haga una hilera con el mismo número de fichas que la
nuestra, a los 4 ó 5 años hará una hilera de la misma longitud,
pero no tendrá en cuenta el número de fichas que coloca: es una
intuición de la igualdad. Las intuiciones son el paso previo a las
operaciones lógicas que vendrán después.
*Idiosincrasia:
construye su propio lenguaje, compartiendo el significado con el
adulto pero no el término.
*Simplismo: usa
respuestas y razonamientos simples. Es el resultado de la incapacidad
del niño para entender, simultáneamente, en más de unas pocas
dimensiones.
Las operaciones
concretas (7-12 años)
La etapa 6-7 años
coincide, en la mayoría de los países, con el inicio de la
enseñanza básica. Esto es así porque es en ese momento cuando el
niño comienza a desarrollar un pensamiento lógico, su egocentrismo
intelectual ha desaparecido y ya es capaz de distinguir su punto de
vista del de los demás. Esto permite una percepción del mundo más
equilibrada, el trabajo cooperativo, la discusión y el razonamiento
con los otros, aceptar y entender normas que hacen posible los juegos
organizados, etc. Todo ello provoca un progreso en la inteligencia.
A todo este repertorio
de conductas respecto a los demás, tan importantes para el progreso
intelectual, Piaget lo llama socialización. El elemento clave es la
discusión con otros niños. Escuchar otros puntos de vista e
intentar comprender sus razones provoca la reflexión, y reflexionar
es la clave del pensamiento y la inteligencia. Además del
egocentrismo, también desaparece poco a poco el animismo y el niño
empieza a buscar respuestas más causales y “lógicas”.
Históricamente, esta etapa coincidiría con la desaparición del
mito como explicación del mundo y con la aparición de la reflexión
racional de los primeros filósofos griegos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario